¿Eres experto/a en tips para la ansiedad?, ¿te sabes de memoria los ejercicios de respiración, relajación, mindfulness, pero aun así no logras sentir un cambio que perdure en el tiempo, respecto a tus niveles de ansiedad?
Hoy día quiero hablarte respecto a una técnica que ya me habrás escuchado mencionar en mis “en vivos” y en algún post, pero ahora quiero dedicarle un artículo completo, debido a la importancia que esta tiene para el tratamiento de la ansiedad.
Si todo lo que has probado no te funciona, puedo decirte exactamente qué es lo que estás haciendo que mantiene el problema y qué es lo que deberías comenzar a hacer para ver reales resultados y que se mantengan en el tiempo.
Antes que todo es sumamente importante, mencionar cómo funciona la ansiedad. En general cuando sentimos esta sensación, debido a la incomodidad que nos produce, lo que la mayoría de la gente intenta hacer es EVITARLA (dejar de sentirla). Por lo que tienden a realizar todo tipo de actividades (técnicas de respiración, mindfulness, manejo de sus pensamientos etc.). Por otro lado, dejamos de hacer cosas que creemos que pueden ponernos ansiosos y evitamos lugares que pueden activar esta sensación. Sin embargo, para sorpresa de muchos, el intentar evitarla es exactamente lo que hace que la ansiedad continúe apareciendo y a veces hasta en mayor medida.
¿Impresionado/a? yo también lo estuve cuando lo descubrí. Es por esto que todas las técnicas que estás aplicando, no te funcionan, ya que su finalidad es evitar que sientas ansiedad. Te pongo un ejemplo, que siempre menciono, ya que es más fácil de entender a lo que me refiero: si te encuentras con insomnio y estás continuamente diciendo, “duérmete, duérmete, DUÉRMETEEEEE”, menos te vas a dormir. Lo mismo pasa con la ansiedad, mientras más intentamos no tenerla (evitarla), más aparece. ¿Por qué pasa esto?, me imagino que te estarás preguntando.
Una de las grandes razones, es porque la ansiedad es una emoción como cualquier otra y por tal, no es algo que podamos controlar, es algo que ocurre de manera automática. Y cuando intentamos controlar algo que es automático, esto tiene como consecuencia su efecto contrario, es decir, un aumento de la misma (como pudiste ver en el ejemplo del sueño).
Ahora, ¿cuál es entonces la clave de todo esto?
¡Redoble de tamboreeeees!
La clave es la ACEPTACIÓN! Debemos dejar de luchar con nuestra ansiedad, y comenzar a aceptarla. ¿Como hacemos esto? En los momentos que la sintamos, en vez de comenzar a hacer toda una cantidad de cosas para evitarla, debemos tomarnos 10 minutos para conectarnos con nosotros mismos y darnos el tiempo para sentirla. Esto requiere mucha valentía, ya que es enfrentarse a tus miedos, sin embargo, es lo más efectivo que hay. No hay nada que le de más miedo al miedo, que enfrentarlo. De esta manera, comenzamos a centrarnos en lo que estamos sintiendo en ese momento, qué pensamientos se nos pasan por la cabeza, cómo reacciona mi cuerpo físicamente etc. Puedes anotar todo en un cuaderno para que logres conectarte de mejor manera con lo que te está sucediendo. Es sumamente importante que te tomes estos minutos, ya que cuando estamos bajo ansiedad, no pensamos ni actuamos bien, por lo que la conexión con nosotros mismos es esencial.
Luego de esto, te invito a que reconozcas tu ansiedad y digas las siguientes frases:
“estoy con ansiedad, me doy cuenta de que está presente porque me siento ________ y porque estoy pensando ______. Esta situación me incomoda, no es algo que me agrade, sin embargo, estoy aprendiendo a aceptar mi ansiedad, y este es el camino correcto.”
Luego de los 10 minutos de conexión contigo mismo/a, comienza a hacer lo que te habías propuesto, a pesar de tu ansiedad, es decir, no esperes que tu ansiedad desaparezca para hacer esa charla por la que tanto te has estado preparando, sino que hazla con ansiedad. Esto requiere de muchísima fortaleza y como mencioné anteriormente, valentía, sin embargo, una vez que comenzamos a aceptar nuestra ansiedad, con las técnicas mencionadas anteriormente, comenzamos a verla como parte de nuestra vida, y por lo tanto como algo con lo cuál debemos aprender a convivir cuando aparece y que no nos limite. Debido a esto, te invito a que vayas pasito a pasito enfrentándote a tu ansiedad y haciendo las cosas de igual manera, aunque por dentro estés muriendo de miedo. Y recuerda siempre ir reconociéndola e identificando lo incómodo que esta situación es para ti.
Una vez terminada la etapa de “enfrentamiento” vas a necesitar otro tiempo de descanso para poder recuperarte de esa experiencia que tanto miedo te daba. Por lo que conéctate nuevamente contigo mismo, y siente como se manifiesta la ansiedad en tu cuerpo y en tus pensamientos. Puedes ocupar nuevamente un cuaderno para anotar todo lo que vaya pasando por tu mente. Recuerda aceptar tu ansiedad no intentar evitarla. Te vas a dar cuenta que mientras más la aceptas, solita va desapareciendo, porque no es entretenido para la ansiedad estar ahí si no tratamos de evitarla. A ella le gusta la pelea, en cambio cuando la aceptamos dejamos de pelear contra ella y a mirarla de frente.
Terminado esto, felicítate por haber logrado tal difícil tarea. No es fácil y requiere de mucha práctica y ensayos.
De esta manera te invito a que comiences con tu proceso de ACEPTACIÓN, para que logres ir haciéndote amiga de tu ansiedad y consigas que no te limite y alcances lo que te propones.